Borrando los espacios públicos... ¡Delete!

Los artistas austriacos Christoph Steinbrener y Rainer Dempf se dedican con su proyecto Delete! a borrar durante dos semanas todos los carteles, señales y logotipos de las calles.

 

Delete espacios publicos

 

Es habitual oír hablar a las instituciones y autoridades de contaminación acústica o lumínica. Tanto para una como para otra han establecido diferentes protocolos y prohibiciones que permitan, por ejemplo, conciliar el sueño por las noches a los vecinos, o que los científicos puedan estudiar las estrellas. Sin embargo, no es tan frecuente la mención a la contaminación visual. Ese cúmulo de mensajes, tipografías, rótulos y signos que suelen poblar las fachadas y escaparates de las calles de cualquier ciudad. Un hecho para el que seguro que existen ordenanzas municipales, aunque de escasa aplicación práctica.

Christoph Steinbrener y Rainer Dempf son dos artistas austriacos preocupados por el efecto que esos mensajes comerciales y el grafismo urbano tienen en los habitantes de las ciudades.

En su opinión, actualmente es imposible ver el paisaje urbano porque el exceso de mensajes, en forma de rótulos, logotipos y pictogramas, daña los ojos.

Esa reflexión fue el comienzo de "Delete!" un proyecto artístico que en principio sólo existía en forma de fotografías retocadas pero que, en 2005, consiguió hacerse realidad en una calle del barrio de Neubaugasse en Viena.

 

Razones comerciales

Durante los días 6 al 20 de junio de ese año, Christoph Steinbrener y Rainer Dempf intervinieron en los comercios de esa zona, tapando con papel o lonas amarillas toda la publicidad, rótulos, logotipos y señales, excepto aquellas relativas a la seguridad de las personas.

 

Delete espacios publicos

 

Aunque la elección del color pudiera no parecer importante, la decisión de que fuera amarillo respondía al hecho de que llamase la atención. Como explican sus autores, si las lonas hubieran sido blancas o negras, las imágenes hubieran pasado desapercibidas a la vista cuando la intención era justamente la contraria.

La mayor dificultad con la que se toparon Christoph Steinbrener y Rainer Dempf, una vez obtenida la autorización por parte de las autoridades municipales de la ciudad, fue la de convencer a los comerciantes afectados . Para ello emplearon argumentos totalmente comerciales. «Si hubiéramos utilizado criterios artísticos no lo hubiéramos conseguido» declararon los artistas quienes, conscientes de ello, apelaron al hecho de que, aunque los rótulos estuvieran ocultos, la acción atraería a la zona numerosos curiosos que se convertirían en potenciales clientes de los comerciantes.

 

Visto: soitu.es

 

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